Primer trimestre: 1 a 3 meses
- Postura: tumbado boca abajo, las extremidades extendidas
A finales del primer mes el bebé va extendiendo las
extremidades y a finales del tercer mes es capaz de utilizar los brazos de
apoyo para levantar la cabeza en un ángulo de 45º - 95º, unos cinco centímetros
del suelo o colchón.
EJERCICIOS
- Dejarle tumbado
boca abajo. A partir del segundo mes de vida es capaz de levantar la cabeza,
estando tumbado boca abajo, y mantenerla durante unos segundos, que pueden ser
entre 3 ó 5 segundos. Se apoya en los antebrazos para mantenerse un poco
erguido.
- Pellizcarle la nuca con el índice y el pulgar suavemente.
Un pellizco suave y apartamos los dedos, al pellizcarle la nuca se produce un
estiramiento de cuello que hace que el niño levante la cabeza. Puede que esta
técnica no lo consiga inmediatamente, pero si no existe ningún tipo de
dificultad en los nervios cervicales, el niño terminará, al cabo de unos días,
estirando el cuello y subiendo la cabeza. Es una técnica para el control de la
cabeza ya que fortalece los músculos cervicales.
- Tumbado boca abajo
encima de nuestras piernas, dejando la cabeza fuera. La cabeza tiende a
levantarse venciendo la gravedad. Este es un ejercicio que utilizan de forma
natural muchas madres al vestirle o desvestirle o a veces para calmarle, o para
jugar.
Es un buen ejercicio, sin sobrepasar un tiempo prudente, ya
que el bebé se cansa de levantar la cabeza y mantenerla en el aire.
- El ejercicio anterior se suele realizar también sobre
cuñas, se tumba al bebé boca abajo y se le deja con la cabeza fuera de la cuña.
La altura de la cuña suele ser de unos 50 cms de alto. Se le deja unos
segundos, se le da la vuelta, se juega con él y se vuelve a realizar el
ejercicio.
- El ejercicio anterior también se hace sobre una mesa de
estimulación, se deja al bebé boca abajo y la cabeza fuera de la mesa, para que
intente levantar la cabeza venciendo la gravedad. La madre o el estimulador se
pone delante de la mesa, agachado, hablando al niño o enseñándole algún juguete
atractivo para favorecer que suba la cabeza
y no la deje caer hacia abajo o bien para ayudar a que la mantenga un
rato en esa posición.
- Una variación del ejercicio anterior es mover delante de
la vista del niño un juguete o una linterna con luz baja, poco intensa, moverle
el juguete o la linterna despacio delante de sus ojos para que en esa posición
gira la cabeza, además de sostenerla levantada.
Estos son algunos de los ejercicios más clásicos en
estimulación temprana, son sencillos de realizar y no precisan de técnicas
específicas o métodos especiales.